miércoles, 13 de abril de 2011

COSÌ FAN TUTTE - Así hacen todas (W. A. Mozart)


He decidido que hoy nos puede venir bien hablar de Mozart. No sabría daros ninguna razón del porqué: se me ha ocurrido de repente. En cualquier caso, estaréis conmigo en que siempre debíamos de tener un pequeño momento para gozar de su música. Creo sinceramente que así seríamos más felices


Es la tercera vez que este genial compositor sale en mi blog. En esta ocasión va a ser con la ópera titulada “Così fan tutte (Así hacen todas)”, quizás no demasiado conocida al lado de “Las bodas”, el “don Giovanni” o “La flauta”. Hay muchas anécdotas y curiosidades sobre el genio de Salzburgo. Sería una pena dejar pasar esta oportunidad de recopilar algunas de ellas.


Por eso he querido que figuren dos historietas, un chiste y una colección de datos relacionados con el compositor. Que me perdonen los que ya los conozcan. Las fuentes donde los he encontrado son diversas.
Sirvan pues de preámbulo a la ópera que nos toca hoy. Y ¡Que no se enfaden las féminas por lo que va a venir!


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La primera anécdota tiene por título “Amor platónico”. No ocurriría exactamente así pero, en lo esencial, parece que cae dentro de lo posible. La audiencia con la emperatriz de Austria y su familia- que es lo que motiva la historieta- está muy documentada.


Wolfgang Amadeus Mozart (1756 - 1791) fue niño prodigio y asombró, por su talento musical, a todo el mundo.
A los seis años de edad, dio un concierto en presencia de la emperatriz María Teresa y de su esposo Francisco de Lorena.
También estaba de espectadora la hija de ambos, María Antonieta, un año más joven que Mozart. Después de la audición la futura reina de Francia invitó al niño-músico a jugar con ella.
Tras un buen rato de juegos, Mozart no resistió los encantos de la vivaracha archiduquesita y le dijo:
-“Eres muy buena y muy bella. Quiero que nos casemos. Pero, soy muy pobre y no tengo juguetes”.

Inmediatamente entró al quite la emperatriz María Teresa:
-“Tú eres pobre, pero serás el rey de los músicos, y entonces podrás casarte con nuestra María Antonieta. Pero sois demasiado niños los dos. Será mejor esperar algunos años”.
Esos años pasaron y para desgracia de los dos protagonistas, Mozart murió prematuramente y Maria Antonieta fue decapitada en la guillotina.


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Ahora un chiste, que espero tenga algo de gracia. Se titula “Una composición difícil”.
En una ocasión, Mozart presentó a “papá” Haydn una composición que acababa de escribir, y dijo:
-“Apuesto que no puedes ejecutar este trozo”.
Haydn aceptó el reto. Se puso al piano. Descifró sin dificultad los primeros compases, pero de repente se detuvo.
-“¡Esto es imposible!, exclamó Haydn. ¡Cuando las dos manos están ocupadas en el extremo derecha y el izquierdo, hay una nota que tocar en medio!”.
Mozart se sonrió y suplicó le cediera el puesto. Al llegar al pasaje- el que había juzgado imposible de ejecutar- tocó la nota con la punta de la nariz. Haydn se declaró vencido.


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Esta otra es una anécdota de las más conocidas. Consignada en varios libros y biografías, tiene verosimilitud, aunque puede que se haya “abultado“ un poquito. Es seguro que Mozart tenía oído absoluto, cualidad muy minoritaria en el ser humano. Y también que poseía muy buena memoria musical.


Cuando contaba tan sólo catorce años, en un viaje a Roma con su padre, pidió a la Biblioteca Vaticana la partitura del Miserere, de Gregorio Allegri, compositor del siglo XV. Esta pieza sólo se cantaba durante la Semana Santa. Le denegaron la partitura. Era exclusiva y no se permitía su difusión. Como estaban precisamente en Semana Santa, Mozart acudió a la iglesia donde se ejecutaba la pieza. La escuchó y volvió a su alojamiento. Allí la reprodujo de memoria. Sólo necesitó volver otra vez para hacer algunas correcciones. La partitura dejó de ser secreta desde entonces.


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Y, por último, diez curiosidades sobre la vida de Mozart. ¡A saber si todas serán ciertas! Pero, desde luego, son posibles.
1. A los tres años, distinguía las notas y tocaba melodías al piano y el clavicordio.
2. Comenzó su carrera de pianista con cinco años. Tocó una pieza difícil, incluso para profesionales.
3. A los ocho, el pequeño Mozart ya era un prestigioso concertista. A esa edad compuso su primera sinfonía.
4. Nuestro músico parece que odiaba la flauta. Sólo creó conciertos de ese instrumento por encargo.
5. Debido a la forma en que Mozart se conducía en sociedad, puede que padeciera el síndrome de Tourette. Es un trastorno nervioso con inquietud y comportamientos compulsivos y obsesivos.
6. Mozart, que era masón, daba un significado especial al número tres. En “La flauta mágica” (ver en este blog), se puede comprobar.
7. Compuso numerosísimas piezas- parece que más de seiscientas- escritas escrupulosamente, casi sin tachones ni enmiendas.
8. Antes de plasmarlas al papel, tenía ya desarrolladas las obras en la cabeza y esto facilitaba la tarea de copiar sin errores.
9. Mozart, para vergüenza de los vieneses, fue enterrado en una fosa común. Por eso se desconoce su sepultura y, por tanto, sus restos.
10. Los motivos de su muerte son un misterio. Hay cientos de teorías y cada una argumentada aparentemente. Una de las posibles es fiebre reumática.


Pero existe de todo. Hasta el envenenamiento por parte de Salieri. Ésta no tiene ninguna verosimilitud, a pesar de que se haya creado con ello una película. Hay una ópera de Rimski-Korsakov que trata también este tema. Está basada en un escrito del poeta Alexander Puchkin. El citado autor ruso fue el creador de la invención del envenenamiento porque así convenía a sus fines literarios.


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Según estudios psicológicos de estimulación prenatal temprana, las melodías de Mozart y otros genios de la música, tienen beneficios para el feto a partir del tercer mes. Así que ya lo sabéis, madres gestantes, hacer caso a la ciencia y disfrutar con nosotros de la ópera y de la música clásica en general. Será beneficioso para el futuro bebé y espero que también para los que la escuchen.


Y empecemos a regocijarnos con la historia y la audición del “Così fan tutte (Así hacen todas)”, sin atender a quienes la rechacen por su argumento. Para los que no la conozcan e incluso para el resto, si lo desean, al final de este escrito, se ha grabado una selección sonora bastante amplia con trece fragmentos importantes. Es ya una costumbre que vengo haciendo con todas las óperas que comento.


Espero y deseo que os guste y sirva para difundir la obra, menos conocida de lo que debiera. Esta es mi única pretensión.


EL ARGUMENTO
En la terraza de un café, Ferrando y Guglielmo, dos oficiales del ejército, manifiestan que sus novias les serán eternamente fieles. Don Alfonso, hombre de mediana edad, filósofo y con mucha experiencia, no se lo cree. Les hace una apuesta: si él consigue demostrar, en un solo día, que no son tan fieles como dicen los dos jóvenes, ganará cien cequíes y en caso contrario, los pagará.


Aceptan la apuesta: los dos militares van a fingir que les llaman a la guerra. Luego volverán disfrazados para que no los conozcan. Y, por supuesto, cada uno intentará enamorar a la amada del otro. Dorabella y Fiordiligi, que son hermanas y las prometidas de los oficiales, están alabando a sus enamorados. Llega don Alfonso y anuncia malas noticias pues los novios han sido reclutados para ir al frente de combate.


Entran Ferrando y Guglielmo “con el corazón roto” y se despiden. Trasladados en un barco, las dos hermanas y el filósofo, ven, desde la terraza, como el velero surca la bahía de Nápoles. El hombre y las dos mujeres les desean un buen viaje. Al quedarse sólo, don Alfonso filosofa sobre la inconstancia de las féminas.


En casa de las dos hermanas, Despina, batiendo el chocolate, se lamenta de su oficio de sirvienta. Entran, desesperadas, las dueñas de la mansión. La doncella pregunta qué va mal. Lloran su tormento por haber sido abandonadas. Despina se burla de sus amas y dice que “pierden a dos pero quedan todos los demás”.


Les aconseja tomar nuevos amantes que reemplacen a los antiguos. Dorabella argumenta que sus novios son ejemplos de fidelidad. No pueden hacerles lo que la criada propone. A lo que la doncella contesta: “las ramas móviles, los vientos inconstantes, tienen mayor firmeza que los hombres”.


Salen las dos muchachas y entra Don Alfonso. Al ver a Despina, la soborna por miedo a que descubra todo su juego. Así la tiene a su favor para ganar con más facilidad la apuesta. Llegan los dos prometidos disfrazados de albaneses con bigote y barba. Las hermanas se alarman por la presencia de hombres desconocidos en la casa


Pero las tranquiliza don Alfonso, presentándolos como sus amigos. Inmediatamente empiezan los requiebros de los “desconocidos”. Guglielmo pide que no sean esquivas. Resalta sus propios encantos masculinos y les solicita su amor. Ferrando, deja hacer a su amigo. Las dos muchachas se van muy enfadadas.


Cuando se quedan solos, los dos militares se alegran mucho de la reacción de sus prometidas porque las dos han demostrado serles fieles. Piden, por ello, a don Alfonso que de por perdida la apuesta. Éste les dice que esperen y que ya veremos.


A solas don Alfonso y Despina, ésta le pregunta si permite que se haga ella cargo del plan de seducción porque, hasta ahora, no hay resultados: las dos hermanas están en el jardín y no hacen más que lamentarse.
Del exterior de la casa y llamados por Despina, aparecen otra vez los albaneses. Amenazan envenenarse con arsénico si no se les permite cortejar a las hermanas.


Don Alfonso intenta calmarlos, pero sin resultados. Beben lo que dicen que es un veneno y se desmayan. Poco después, llega un médico- es Despina disfrazada- que, usando un gran imán, consigue revivirlos.
Los hombres se han recuperado. Pero fingen una exaltación de sus sentidos, consecuencia del “envenenamiento”. En ese estado se atreven a solicitar un beso de “las diosas que están ante ellos”. Las hermanas los rechazan. Don Alfonso y el “doctor” les instan a que cumplan los deseos de sus nuevos pretendientes.


Posteriormente, Despina, que ha sustituido las ropas de doctor por las de sirvienta, aconseja a sus dueñas que se dejen cortejar por los albaneses. Y antes de marcharse, les indica toda su filosofía. Esto es, “saber disimular, saber mentir y como reina en lo alto de su trono, dictar su ‘ordeno y mando’ y hacerse obedecer”. Fiordiligi se siente tentada pero su hermana se mantiene firme.


Las dos parejas están en el jardín. Luego de una conversación intrascendente en común, Dorabella y el disfrazado Guglielmo se van solos a dar un paseo. Ferrando y Fiordiligi hacen lo mismo pero por distintos caminos. Aprovechando la caminata, Guglielmo corteja a Dorabella. Ésta se resiste al principio pero acaba cediendo. Le entrega un medallón, con el retrato de Ferrando en su interior. A cambio recibe una joya en forma de corazón.


Ferrando tiene menos éxito con Fiordiligi. Aunque ella se siente atraída por este “rubito”, no lo quiere reconocer. Se niega a sí misma esa posibilidad. La fidelidad que debe a su prometido le obliga a ello. Los dos hombres relatan como les ha ido. Ferrando se enfada mucho al enterarse que el medallón con su retrato ha sido entregado tan fácilmente al nuevo amante.


En cambio Guglielmo presume de su enamorada porque le es fiel. No obstante, nos indica con gracejo que las mujeres, en general, tienen el defecto de la infidelidad, a pesar de sus muchas virtudes, las cuales va mencionando. Al quedarse sólo Ferrando, se lamenta de la traición de su prometida. Llegan don Alfonso y luego Guglielmo.


Los dos jóvenes amantes dan por cerrado el asunto y exigen la mitad de la apuesta puesto que solo una de las damas ha accedido a cambiar de amante. El hombre maduro, que lo es también en sabiduría, les dice que aún no. Han de esperar a mañana según convinieron y juraron por su honor de militares.


Dorabella, Fiordiligi y Despina, están reunidas. La primera da por seguro su nuevo romance. La segunda reconoce que su corazón ya es casi de otro. Pero le debe virtud a su prometido. Despina se alegra por como están yendo las cosas. En un último intento por defender el amor del ausente, Fiordiligi decide ir a buscarlo a la guerra. Manda traer los uniformes que dejó su prometido.


Se viste de soldado y cuando va a salir, le impide el paso Ferrando. Ella ya no puede resistirlo y se entrega al nuevo amor del albanés rubito. Guglielmo queda afligido pero igualado con su amigo. Ferrando se burla de él pues antes había sido burlado. Don Alfonso, ganador de la apuesta, dice que las perdonen, porque “Così fanno tutte (Así hacen todas)”, siendo secundado por los dos militares-albaneses, que resignadamente, reconocen que tiene razón.


El comedor de la casa de campo está preparado para las bodas. Despina y Don Alfonso arreglan la ceremonia. La sirvienta, disfrazada de notario, presenta el contrato de matrimonio. Todos lo firman. Justo entonces, se oye un redoble de tambores. Es música militar que anuncia el regreso de los dos oficiales. Don Alfonso lo confirma.


Empuja a Despina, vestida de notario, a una habitación. Los albaneses guiados por las dos hermanas, se esconden en otra. Sin ser vistos, salen corriendo de la estancia donde los han dejado las hermanas: deben cambiarse rápidamente y ponerse sus ropas militares. Entras los oficiales ya de uniforme. Las dos parejas se reencuentran. Cada uno manifiesta su amor a sus respectivos prometidos “oficiales”.


Unos criados entran el baúl que han usado en el viaje. Lo dejan en la habitación donde está oculta Despina.
Y ésta es descubierta, camuflada de notario. Don Alfonso deja caer al suelo, expresamente, el contrato de matrimonio firmado por las dos hermanas. Los jóvenes se enfadan mucho por lo que están viendo, a pesar de que ellos mismos han colaborado para que se produzca esta situación. Las mujeres no tienen más remedio que pedirles perdón.


Los prometidos intentan entrar en la habitación donde “deberían” estar los supuestos albaneses. Las dos muchachas se lo impiden. Interviene don Alfonso indicando que la prueba de todo, se halla precisamente en esa habitación. Las hermanas se asustan pues van a ser descubiertas. No se explican porqué las ha delatado el filósofo.


Entran los dos caballeros en la estancia prohibida por las dos hermanas. De allí salen llevando en la mano los disfraces de albaneses. Es la prueba evidente de su colaboración en el plan. Ellas se dan cuenta de que las han engañado. Echan la culpa a don Alfonso y a Despina. El astuto filósofo les contesta que, a partir de ahora, todos serán más sabios.


Aunque tocados por esta broma cruel, cada una de las parejas mantiene su posición inicial de prometidos “oficiales”. Termina la ópera con unos versos cantados por los seis personajes. En ellos, no dan importancia a lo sucedido. Se comportan como si no hubiera ocurrido nada. Aquí están esos versos: “Afortunado aquel que todo lo toma en el mejor sentido, y en cualquier cosa que le afecte, se deja guiar por el buen tino”.


UN TEMA PROBLEMÁTICO
Encuadrada como ópera bufa, trata un asunto muy serio como lo es la fidelidad conyugal. Francamente, lo hace de una manera un tanto cínica. ¡Para que nos vamos a engañar! El argumento es, para aquellos tiempos, increíblemente moderno, pero el final no deja de sorprendernos. Quizás sea una de las causas principales de las críticas que arrastra.


Pero las melodías del compositor, mitigan las intenciones del libretista- incluso a veces las contradicen- con absoluta claridad, apoyándose en la coloratura y la belleza de la partitura. Por ejemplo, la música que representa la relación entre Dorabella y Guglielmo, se mantiene en el marco de un flirteo de estilo rococó y frívolo. Por el contrario, el romance entre Ferrando y Fiordiligi se desarrolla cargado de afectividad, lo que denota una aventura de amor conmovedora.


Y es que Mozart, además de creer en el amor y el matrimonio, se tomaba muy en serio los sentimientos de sus personajes. Les adjudicaba la música de acuerdo con la situación o el carácter que quería describir.
El polémico tema ha producido reparos entre gente célebre como Goethe, que se limitó a no expresar nunca su opinión sobre la ópera, o Beethoven, con una consideración muy negativa debida a que era estricto con la moral, y Wagner, que según él la obra era “un pobre producto italiano con la poderosa y sublime música de Mozart”.


Críticos de su tiempo, como Hanslick e incluso el primer bibliógrafo del compositor, Niemetscheck, también la repudiaron. A lo largo del siglo XVIII fue incomprendida y rechazada por escandalosa. Ya en el XIX, se intentó “salvar” la partitura de Mozart, sustituyendo el explosivo libreto de Da Ponte por otro más inocuo. Pero el experimento no tuvo éxito. También en bastantes ocasiones se la ha acusado de misoginia. Contra esto, debe pensarse que la tesis de “así hacen todas”, debe convertirse en “así hacen todos”.


La causa de este cambio se debe a que, tal como se demuestra en la obra- fundamentalmente por la música- las dos parejas estaban, desde el principio, mal conjuntadas. Lo que hacen es lo que deben hacer todos, hombres y mujeres, cuando no viven una auténtica pasión amorosa. Sin embargo, esta comedia ácida termina volviendo a las dos parejas, al estado en que se encontraban inicialmente. Nada de lo sucedido importa ni se tiene en cuenta. Los personajes actúan como si no hubiera pasado.


Pero los cuatro saben en su interior que, en realidad, cada uno con quien congenia de verdad es con la pareja del otro. Parece como si el autor del texto nos quisiera demostrar que el verdadero amor es inalcanzable. Quizás pueda tener una interpretación más simple: es una comedia y debe tomarse como farsa, bufonada o burleta, que nos hace Da Ponte a costa de la fidelidad.


Sea como fuere, al igual que sucede con algunas óperas, entre ellas “Carmen” y “don Giovanni”, el tema del “Così” y la filosofía que lo alimenta, siguen siendo hoy objeto de discusión. Es la prueba evidente de su actualidad y vigencia.


LA GÉNESIS
Después de tres años sin componer para la corte, el emperador José II le volvió a confiar al músico una ópera pero con presupuesto algo más reducido pues estaban en guerra contra los turcos y había que hacer economías. Por eso el “Così fan tutte” resultó con menos personajes y exigencias escénicas pero, a cambio, recibió una mayor concentración del espíritu mozartiano.


El autor compuso esta ópera en una fase de serios apuros económicos y familiares. Su esposa estaba gravemente enferma y los ingresos que obtenía por su trabajo, eran mucho menores de los previstos. Sobre su génesis se sabe más bien poco. Algunos sostienen que el propio emperador sugirió al libretista el argumento. Parece que se basaba en un suceso real ocurrido en los ambientes de la alta nobleza. Esta afirmación no tiene fuentes históricas solventes.


Se calcula que el periodo dedicado a la composición fue de octubre a diciembre de 1789. Puede considerarse relativamente prolongado para la época. El libreto de “Così fan tutte ossia La scuola degli amanti (Así hacen todas o La escuela de los amantes- 1790)” fue escrito por Lorenzo da Ponte. Hace la número tres de sus valiosas colaboraciones con Mozart. Antes fueron “Le nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro- 1786)” y “Don Giovanni (Don Juan- 1787)”.


El tema se remonta al “Decamerón” de Boccaccio. Más tarde reaparece en la obra de Shakespeare, “Cimbelino”. También lo hace en el “Orlando furioso” de Ludovico Ariosto y en “El curioso impertinente” de Cervantes. Lo que realiza Da Ponte es transformar el tópico según las tendencias de la época, incluyendo un cambio de parejas de su invención y, por tanto, no contemplado en casos anteriores.


Además, crea una sensación de cínico anti-sentimentalismo que, como ya se ha dicho y reiteramos, en muchos pasajes, Mozart mitigó e incluso contradijo. Pero aún con todo eso, la atmósfera que rodea la obra sigue siendo agridulce. El 21 de enero de 1790 tuvo lugar el primer ensayo general en casa del músico al que asistieron algunos amigos, entre ellos Haydn y el propio Da Ponte.


“Così fan tutte” se estrenó en el Burgtheater de Viena, el 26 de enero de 1790. Llegó a España en 1798 al Teatro de la Santa Cruz de Barcelona. Era la primera ópera de su autor que se representaba en la Península Ibérica. El reparto del estreno fue el siguiente:
Fiordiligi, Adriana Ferrarese del Bene.
Dorabella, Louise Villeneuve.
Guglielmo, Francesco Benucci.
Ferrando, Vincenzo Calvesi.
Despina, Dorotea Bussani.
Don Alfonso, Francesco Bussani.


El éxito de la ópera fue discreto. La crítica tampoco la recibió con interés pues parecía un retroceso respecto a fórmulas anteriores. Además, el destino estaba en contra de Mozart, porque después de la cuarta función, el emperador murió. Se interrumpieron, por duelo, todas las actividades teatrales. La ópera se representó al verano siguiente y luego desapareció de los escenarios. Después de la Segunda Guerra Mundial ha recuperado su merecida posición en el repertorio operístico.


LA ÓPERA
Esta obra forma parte de las llamadas “cinco grandes óperas de Mozart”, pero es la cenicienta del grupo. La menos conocida y valorada por el público. La razón es porque tiene bellezas ocultas que requieren más de una audición. Es difícil encontrar palabras para describirla. Obra de una gran belleza, raras veces transmite un sentimiento de comicidad porque posee un punto de amargura cínica. La música es deliciosa, transparente, armoniosa y perfecta. Pero tiene el gusto agridulce de una despedida.


No es música despreocupada. Hoffmann afirmó respecto a ella que: "la expresión de una ironía jocosa domina la partitura, aparentemente tan ligera y superficial”. “Così” se sitúa en el límite de la tradición de la ópera bufa italiana y también en el final del clasicismo mozartiano. A partir de ella, el músico olvidó la ópera bufa para adentrarse en los terrenos de la seria. Esta obra está considerada como la más cuidada y de estilo más coherente de las óperas que Da Ponte escribió para Mozart. También ha sido la más criticada por sus aspectos morales.


Presenta un tratamiento simétrico: tres hombres y tres mujeres, con un aria cada uno. Dos parejas de enamorados y en el centro, un frío investigador con su ayudanta. Es un “juego de equilibrios narrativos y de correspondencias musicales”. La calidad de su música, permite desmentir el rumor de que el compositor emprendió con poca gana este trabajo. El resultado es una ópera, que ocupa, con todo merecimiento, un puesto de honor en su producción.


Todos coinciden en destacar la abundancia de partes dedicadas a conjuntos: la obra tiene seis dúos, cinco tríos, un cuarteto, dos quintetos y tres sextetos. Mozart, cuando abordó el “Così”, había adquirido un estilo más austero y refinado, más contrapuntístico, más económico en el uso material y menos lírico. La música se contrapone a las situaciones, desatando una fina armonía- bastante agria- que impregna toda la obra, llena de originalidad chispeante y caliente.


Vamos ahora con algunas opiniones sobre el “Così”. Empezamos por el compositor Luca Tutino: “fascina por su juego de simetrías, el encanto de sus arias, sus magníficas partes de conjunto y la melancolía de su final feliz”. A. Poggi habla de su valor musical y dice que “es la más hermosa de las últimas óperas de Mozart. Presenta novedades en el tratamiento orquestal. Y se logra en ella una nueva perfección sonora, etérea y transparente”. En palabras del dramaturgo Henri Ghéon: “Così fan tutte” es un triunfo de gracia rococó. Con su voluntaria simetría y la descarada inverosimilitud de su acción, representa, en su aspecto exterior y formal, a la ópera bufa típica en estado puro y agresivo".


Terminemos con la opinión del director de orquesta John Eliot Gardiner: “Così es la ópera más frágil de las óperas de madurez de Mozart y, seguramente, la más difícil de llevar a escena con éxito, incluso para alguien experimentado. Hay tanto artificio, tanta ambigüedad, tantos recovecos donde no se puede adivinar el límite entre la sinceridad y la interpretación, entre lo cómico y lo trágico…..
La moraleja es clara: la naturaleza humana es tal que las ideas de constancia y fidelidad son irrealistas”.


LOS PERSONAJES
Los personajes están comprometidos con una moral burguesa, no formulada todavía en aquel tiempo.


1. Don Alfonso, intrigante conductor de la trama a la que considera inútil y superficial. Filósofo maduro y escéptico, amigo de Ferrando y Guglielmo.
Escrito para bajo bufo, es un papel complejo, de arias breves pero con muchas frases repartidas por toda la obra.
Domina al resto de personajes. Los trata como si fueran máscaras. Solo se adaptan a sus deseos. La libertad no existe. Las dos muchachas terminan reaccionando de acuerdo con lo esperado por él.
Raramente aparece sólo: prefiere mezclarse entre todos pero situado por encima de los demás.
Deja moverse a sus figuras poniendo de manifiesto la proximidad de la obra al teatro de títeres.
Brilla incansable como inventor de nuevas ideas. Es un viejo intelectual de la ilustración que cree que la humanidad debe estar gobernada por la razón.


2. En Fiordiligi el escritor Da Ponte traza el retrato de la cantante Adriana Gabriella del Bene (La Ferrarese), intérprete de este personaje en el estreno. En aquel tiempo, era su amante pero luego rompieron.
Hermana de Dorabella (las dos provienen de la clase media alta), es la prometida “oficial” de Guglielmo. Rol para soprano lírica que debe tener capacidad para saltar de los graves a los agudos y un buen sentido de la musicalidad.


3. La cómica seriedad de Fiordiligi, se enfrenta al exaltado juego festivo de Dorabella que el compositor escribió para una mezzosoprano de coloratura. Hermana de Fiordiligi, coqueta y sensual, comprometida “oficialmente” con Ferrando.
Jamás piensa que el galanteo pueda poner en peligro su deber como novia. Sucumbe a la primera ante su fingido pretendiente.
Aparece como una mujer fácil que no se preocupa de las exigencias que la sociedad le pide.


4. Despina, la criada astuta y vivaz, debe ser defendida por una excelente actriz con voz de soprano ligera.
Contrafigura de las dos sensibles muchachas, en la obra es utilizada para llamar a las cosas por su nombre y poner a la sociedad frente al espejo.
Intrigante, con una mente despierta, sabe dirigir de forma clara la acción. La sabiduría de Despina no es la de la obra. Sería un error interpretar la ópera bajo su punto de vista.


5. Completan el reparto Guglielmo, el risueño (para barítono con agilidad) y el sentimental y sanguíneo Ferrando (tenor lírico-ligero), que pasa de joven impetuoso a hombre humillado.
Los dos son unos frívolos oficiales con el alma más o menos instalada en el sitio de la espada.
Solo tienen en consideración su propio honor, aunque del auténtico honor tengan, como mucho, una pálida idea.
Son ejemplares modelos de bajeza masculina, más todavía que su cínico instigador don Alfonso, el viejo filósofo.


En la obra tan solo las damas deben ser fieles. Únicamente ellas tienen que pedir perdón, a pesar de haber sido engañadas. Era el signo de aquellos tiempos en los que todavía no había progresado el papel de la mujer en la sociedad.


En cuanto a los varones, la prueba es dolorosa: acaban conociendo por propia experiencia la naturaleza de las cosas.


La música jamás degrada a los personajes a pesar de que llegan a ser marionetas.


FRAGMENTOS DESTACADOS
1. Trío: Ferrando, Guglielmo y don Alfonso.
“Una bella serenata”.

Concretada la apuesta, los tres causantes de la misma, anticipan qué van a hacer con el dinero que piensan ganar.
Uno dará una serenata y, el otro, una cena a la que también estarán invitados los demás.


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2. Coro: “Bella vita militar!”Una de las pocas actuaciones del coro ya que la obra que estamos tratando es casi de cámara.
Un grupo de soldados viene a recoger a los dos oficiales y canta las excelencias de la vida en la milicia.


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3. Terceto: Fiordiligi, Dorabella y don Alfonso. “Soave sia il vento (Que sea suave el viento)”.
Despedida, desde la terraza de la casa, al barco que se dirige a destino, con los dos oficiales que “dicen” van a incorporarse a su unidad de combate.
Mozart entreteje las voces sobre un tenue fondo orquestal que estilizadamente evoca el soplar de un viento de marcada suavidad sobre unas olas tranquilas.
El compositor, con estas divinas armonías y la absoluta perfección de la música, inmensa, serena y tierna, nos mejora haciéndonos más humanos.


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4. Aria: Despina. “In uomini, in soldat, sperare fedeltà? (¿De hombres, de soldados, esperais fidelidad?)”.
Filosofía de la vida que es lanzada en público a la platea por la sirvienta. Todas las citas son referidas a los hombres. Basten algunos ejemplos:
“Los hombres no aman en las mujeres más que su placer”. “Todos están hechos de la misma pasta”. “Lagrimas fingidas y miradas engañosas son sus primeras cualidades”. …./…..


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5. Aria: Fiordiligi. “Come scoglio inmoto resta (Como un escollo que queda inmóvil”).
La joven prometida proclama, muy orgullosa, su fidelidad, su inmutable amor por Guglielmo.
Concebida como parodia de un aria de ópera seria, es, en opinión de acreditadas cantantes, la página más difícil que compuso Mozart para voz de soprano.
Requiere de extremas coloraturas, con derroche de potencia y unos intervalos escalofriantes.
Solo sopranos de muy primera fila pueden salvar con éxito las enormes dificultades vocales de este fragmento.


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6. Aria: Guglielmo. “Non siate ritrosi (No seáis esquivas)”.
Fragmento correspondiente al barítono en el que se hace propaganda de sí mismo para ver si, de ese modo, consigue ablandar el corazón de las dos féminas.
Es un canto bufo, si, pero no del todo pues tiene un no se que, parecido al desencanto.


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7. Aria: Ferrando. “Un’aura amorosa (Un aura amorosa)”.
Ferrando, en ese momento, está absolutamente convencido de la fidelidad de su prometida.
Expresa su amor y su felicidad por ese motivo en un fragmento dulcísimo, un poco lánguido.
En él muestra su carácter soñador, muy diferente del de Guglielmo, más emprendedor, pero también más superficial.
Bellamente orquestada es, en opinión del musicólogo Paul Henry Lang, una de las canciones de amor más sinceramente sentidas por el compositor.


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8. Concertante: Final Acto I- Los seis personajes. “Dammi un bacio, mio tesoro (Dame un beso mi tesoro)”.
Ya están curados los dos albaneses de su envenenamiento por arsénico. Pero persiste en ellos una secuela que los hace ser descarados.
Piden un beso a sus nuevas parejas. Éstas se lo niegan: es pedir demasiado. Vuelta a la carga diciendo que van a “morirse” otra vez si no se lo dan.
Al final las dos hermanas se marchan enfadadas. Extraordinario final de acto, movido, pintoresco y divertido


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9. Rondó: Fiordiligi. “Per pietà, ben mio, perdona (Por piedad, bien mío, perdona)”.
Este es un maravilloso fragmento dramático incrustado en una ópera clasificada, por los propios autores, como “bufa”.
La muchacha demuestra sus buenas intenciones: hace un último intento y quiere sacar fuerzas para resistir al amor de Ferrando, que empieza a nacer en su corazón. El texto es claro: ella se siente culpable del afecto que experimenta.
Mozart ilustra este sentimiento de culpabilidad con tanta intensidad y sinceridad que, al mismo tiempo, está indicando también el profundo alcance de su nuevo amor.


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10. Cavatina: Ferrando. “Tradito, schernito (Traicionado, escarnecido)”.
¡Que distinto este fragmento- que demuestra desengaño- comparado con la dulcísima “Un’aura amorosa”, consignada con el número 7!
La distancia entre ambas no es, ni más ni menos, que el resultado de la apuesta que le han obligado a jugar.
En la primera se alegraba porque Dorabella había demostrado su fidelidad. En la segunda es, justo, todo lo contrario.


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11. Aria: Dorabella. “È amore un ladroncello (El amor es un ladronzuelo)”.
Refinado fragmento de la mezzosoprano en el que explica como es, para ella, el amor.
Nótese que el compositor ajusta su música al carácter de esta hermana, mucho más festiva, libre y sin complejos, que Fiordiligi.


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12. Dúo: Fiordiligi y Ferrando. “Fra gli amplessi in pochi istanti (Pronto, entre los abrazos…)”.
Fiordiligi, a punto de salir para ir a buscar a su prometido al frente de combate, aparece el otro, el “rubito albanés”, que le interrumpe el paso.
Ya no puede resistirse más y se entrega, con pasión, al nuevo amor. Los dos demuestran sus sentimientos con una música amorosa que les envuelve.


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13. Aria: don Alfonso. “Tutte accusan le donne ed io le scuso (Todos acusan a las mujeres y yo las excuso)”.
Nos faltaba por conocer como solista al bajo cantante de don Alfonso. Lo traemos en este fragmento
En él se justifica el título de la obra pues “las mujeres cambian de amantes por exigencia del corazón”. Por eso “jóvenes o viejas, hermosas o feas: Así hacen todas”.


OÍR_AUDIO13_Berry

DISCOGRAFÍA
La duda está entre dos grabaciones. Como hay que seleccionar solo una, no olvidamos la de C. Davis- Caballé- Baker- Gedda- Ganzarolli- Cotrubas- Van Allen, pero nos quedamos con este AUDIO:
Così fan tutte- Mozart
Año de grabación…………..1963
Director…………………Kart Böhm
Fiordiligi……………….Elisabeth Schwarzkopf
Dorabella……………..Christa Ludwig
Ferrando………………Alfredo Kraus
Guglielmo……………. Giuseppe Taddei
Don Alfonso................ Walter Berry
Despina...................... Hanny Steffek
Coro y Orquesta
............Philharmonia Orchestra and Corus
Grabado en estudio.


Y para el VÍDEO:
Così fan tutte- Mozart
Año de producción …………..1988
Director………………..Riccardo Muti
Fiordiligi……………….Daniela Dessi
Dorabella……………..Dolores Ziegler
Ferrando………………Josef Kundlak
Guglielmo……………. Alessandro Corbelli
Don Alfonso................ Claudio Desderi
Despina...................... Adelina Scarabelli
Coro y Orquesta
..........................Teatro alla Scala de Milan
Grabado en directo.

martes, 5 de abril de 2011

TOSCA (Giacomo Puccini)

Dentro del mundo operístico hay dos títulos que han dado mucho que hablar por distintos motivos. Nos estamos refiriendo a “La forza del destino” de Giuseppe Verdi y la  “Tosca” que vamos a comentar, debida al compositor de Lucca, Giacomo Puccini.

Sobre la primera, se tiene la idea entre los cantantes de que trae “mal fario” desde que ocurrió la muerte en escena del barítono Leonard Warren el 4 de marzo de 1960 en el Metropolitan de Nueva York, precisamente cantando esta obra.

Respecto a la “Tosca”, llueven y llueven las anécdotas diversas, inventadas o no, reales o imaginarias. Desconozco la razón que motiva tanto chascarrillo pero el hecho es que existe abundante material sobre ella. Yo en particular, sin embargo, no he estado presente en ninguna de estas anécdotas en mis años de aficionado.

Vamos a comentar uno de tantos sucesos referido, por supuesto, a la obra, pero encarnado por el tenor genovés Fabio Armiliato [1].

Ocurrió a finales de julio de 1993, sobre el escenario del Sferisterio de Macerata, en Italia,  en la  región de Le Marche, a orillas del mar Adriático y delante de 2500 personas que veían tranquilamente la representación.

Era la escena crítica del fusilamiento del protagonista, el pintor Mario Cavaradossi, encarnado por Armiliato y con una Floria Tosca de la soprano Raina Kabaisvanska.

Justo en el momento en que se produjo el disparo de los fusiles, se oye la voz del ejecutado gritando: “¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Me han disparado de veras!”; y a continuación, cayó al suelo, sujetándose el pié izquierdo pues lo tenía herido.

Parece que el desastre, el enésimo en una “Tosca”, fue debido al hecho de perderse el tapón que cerraba el cañón de uno de los fusiles de atrezzo.

A causa del incidente, que le costó una pequeña intervención de cirugía plástica, Armiliato tuvo amplio espacio en los periódicos, que recordaron también otra herida anterior a causa de un sablazo recibido en una “Carmen”.

Pero el tenor genovés, ex alumno de Franco Corelli, pocos días después, el 4 de agosto, volvió a escena con una muleta para sujetar el pié izquierdo. El apoyo se le rompió y él cayó nuevamente al suelo, fracturándose tibia y peroné de la pierna derecha, que era la que tenía sana. Esto si puede decirse que es el colmo de la mala suerte.

[1] Basada en el libro “Disastri all’opera” de Hugo Vickers

EL ARGUMENTO
Angelotti, ex cónsul de la República de Roma, huye de la prisión y se refugia en la iglesia Sant'Andrea della Valle, donde se encuentra el panteón familiar.

Conforme a un mensaje enviado por su hermana, la marquesa Attavanti, allí va a encontrar ropas para disfrazarse y huir.

El ex Cónsul entra en la capilla y se esconde.  Aparece el Sacristán creyendo que ha visto algo pero solamente encuentra un cesto con comida del pintor Mario Cavaradossi.

Llega éste para continuar con su trabajo, un cuadro de María Magdalena en el que el Sacristán reconoce a una dama que había estado rezando en la iglesia.

Cuando Cavaradossi se queda sólo, sale Angelotti de su escondite y los dos se encuentran. El pintor decide ayudarle a escapar. Escuchan la voz de Tosca que se acerca, y Mario ofrece comida a su amigo, quien se esconde nuevamente.

Al llegar Tosca, está convencida de haber escuchado voces y le
monta a su amante una escena de celos, que se agrava al notar el parecido de la Magdalena del cuadro con la marquesa Attavanti. Finalmente, acepta las explicaciones de Cavaradossi y se marcha.

Sale de su escondite Angelotti y el pintor le ofrece como refugio su casa de campo hasta abandonar el país. El ruido de un cañón proveniente del castillo de Sant'Angelo da cuenta de que ha sido descubierta la fuga y, ante esto, deciden ir juntos a la mansión.

El Sacristán entra jubiloso para comunicar a Cavaradossi la noticia de que Napoleón Bonaparte ha sido derrotado pero no hay nadie.

Interrumpe su alegría la llegada de Scarpia, el jefe de policía de Roma. Registra la capilla, la ve abierta y encuentra un abanico con el escudo de armas de la familia Attavanti. Concluye que Angelotti ha sido ayudado por su hermana en la fuga.

Reaparece Tosca buscando a Cavaradossi, y Scarpia sugiere que su amante se ha ido con la dama del cuadro. En un nuevo arranque de celos, Tosca decide ir a la casa de campo a sorprenderlos. El jefe de la policía ordena a su esbirro Spoletta que la siga para localizar donde se encuentra el ex Cónsul.

Sin embargo, en su interior Scarpia confiesa que su intención no es solamente capturar al fugitivo sino también seducir a Tosca. Comienza el Te Deum y todos se unen en la plegaria de acción de gracias.

En las habitaciones de Scarpia en el Palacio Farnese, éste medita sobre sus deseos amorosos y la búsqueda de Angelotti. Se escuchan los ecos de la fiesta para festejar la derrota de Napoleón. El jefe de policía da la orden de que Tosca sea conducida ante él, una vez que finalice su actuación. Spoletta, preso de miedo, informa que no pudieron hallar a Angelotti, pero que detuvieron al pintor.

Scarpia interroga a Cavaradossi, pero al no obtener resultados, ordena que sea torturado hasta que confiese. En medio de la tortura llega Tosca, y horrorizada ante los gritos de su amante, confiesa el lugar donde se oculta el antiguo Cónsul de la república de Roma. Mario, muy enfadado, acusa a Tosca de traidora.

Llega Sciarrone para informar que Napoleón ha triunfado sobre el ejército austriaco en la batalla de Marengo. El joven pintor expresa, con júbilo, su esperanza en el fin de la tiranía. El jefe de policía responde ordenando que el prisionero sea ejecutado.

Tosca y Scarpia quedan solos, y éste le ofrece salvar la vida de su amante si ella se entrega a sus deseos amorosos. Tosca no sabe como huir de esa situación, y a pesar de sus ruegos y lágrimas se ve obligada finalmente a ceder

Antes exige un salvoconducto para que los dos puedan huir de la ciudad. Scarpia acepta y simula dar órdenes a Spoletta para hacer que parezca una ejecución: de esta forma se mantendrán las apariencias, evitando sospechas respecto al acuerdo. El esbirro comprende las órdenes que le dan y se retira.

Impaciente, Scarpia se acerca a su víctima, y Tosca, que toma un cuchillo de la mesa, lo apuñala en el pecho, coge el salvoconducto y escapa, luego de acercar dos candelabros junto al cuerpo de su enemigo y colocar en su pecho un crucifijo.

Mientras amanece suenan las campanadas de las iglesias de Roma y el canto de un pastor. Un soldado trae a Cavaradossi, y el carcelero mira los papeles buscando el nombre del reo y le anuncia que solo le queda una hora de vida.

A cambio de un anillo, obtiene permiso de escribir unas líneas a su amada. Entra Tosca y se precipita hacia él mostrando el salvoconducto y relatando lo sucedido. Le pide que actúe con naturalidad cuando simulen la ejecución.

El pelotón se alista para el fusilamiento, dispara contra el reo, y Mario cae. Al retirarse los soldados, Tosca se acerca a su amante y lo llama para que escapen, pero Mario está muerto.

Comienzan a escucharse voces que se acercan, en la búsqueda de Tosca, ya que ha sido encontrado el cuerpo de Scarpia. Spoletta aparece junto a Sciarrone para detenerla pero ella, desesperada, sube rápidamente a la muralla del castillo, y se lanza al vacío.

LA ÓPERA
Puccini siempre se caracterizó por ser un compositor que se tomaba tiempo para componer, dubitativo hasta el máximo buscando la perfección y alejado hasta cierto punto del verismo o si se quiere con un verismo propio muy particular.

Este movimiento, que surgió después de Verdi, tenía por lema el melodrama y la sordidez, que son inevitables en esas óperas, cuyos representantes máximos fueron: Pietro Mascagni (“Cavalleria rusticana”) y Ruggero Leoncavallo (“Pagliaci”). En un lenguaje llano pretendían ser como “una fotografía de la realidad cotidiana que no es agradable”.

Tal es el caso de “Tosca”, donde lo truculento es evidente, pero recibe un tratamiento en el que no deja de brillar un lirismo poderoso, una vena melódica muy eficaz y un tratamiento orquestal y vocal original.

El argumento de “Tosca” está basado en la obra teatral del mismo nombre, del dramaturgo francés Victorien Sardou y que popularizó por todo el mundo la gran Sarah Bernhart.

Este drama se estrenó en 1887 y siete años después, la casa Ricordi negoció con el autor para convertirla en ópera y encargó a Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, la redacción del libreto, en principio, adjudicado al compositor Franchetti.

Pero hacía años que Puccini pensaba en “Tosca” pues en 1889, escribió una carta a la casa editorial pidiendo que se compraran los derechos para musicalizarla pero no le hicieron caso, probablemente porque entonces no era lo suficientemente famoso.

Cuando se enteró de que iba a ser realizada por otro, se dirigió a Giulio Ricordi rogándole que le quitara el libreto de Illica/Giacosa a Franchetti y el editor, intuyendo un buen negocio, así lo hizo,  argumentando al perdedor que “no se adaptaba a su sensibilidad artística”.

Así las cosas y sabiéndose ya elegido para hacer “Tosca”, Puccini empezó a componerla en el verano de 1896 y quedó lista en octubre de 1899. El estreno tuvo lugar el 14 de enero de 1900, en el Teatro Costanzi de Roma con la rumana Hariclée Darclée y los italianos Emilio de Marchi y Eugenio Giraldoni en los papeles principales.

El éxito fue dudoso en los primeros momentos de la representación pero acabó siendo rotundo y total. La obra penetró hondo en el público, atraído por su sentimentalismo, de gran efecto, y por su directo melodramatismo. La crítica, que no la aceptó plenamente en un principio, acabó rindiéndose a la magia pucciniana.

La técnica de composición es un todo continuo donde no existen apenas arias independientes ya que combina el recitativo, el airoso y el parlato en un discurso que no cesa y con una acción vertiginosa. El público ve pasar ante sus ojos, como en una película, los episodios y situaciones. Es, en definitiva, un gran conjunto de piezas de mosaico.

LOS PERSONAJES
Tres son los protagonistas que sobresalen del argumento dramático de la obra: soprano, barítono y tenor. No son héroes operísticos al uso bajo la perspectiva de la ópera romántica.

Floria Tosca es un rol para soprano spinto, más lírica que dramática, de voz sólida, flexible y extensa y con muchos conocimientos del fraseo.

El personaje es una célebre cantante, apasionada, celosa, generosa y capaz de cualquier cosa por amor. Se aparta claramente del tipo de mujer pucciniano característico pues la mayoría de ellas son de caracteres más delicados, más débiles, más sutiles, sufrientes e introvertidos.

Scarpia, escrito para una voz de barítono dramático, oscura, potente, amplia y extensa.  Ese es el ideal para encarnar al siniestro personaje. Carece de arias pero su importancia dramática es capital. Ha de ser además un magnífico actor.

Es el que tiene en sus manos  los hilos de la trama y el desencadenante de la mayoría de los acontecimientos, como dueño absoluto de la policía romana. A este represor los autores le ponen rasgos extremadamente desagradables: es antipático, sádico, cruel, ambicioso, autoritario y deshonesto. Su no disimulado deseo por Tosca es su perdición.

Frente a ellos dos, el pintor Mario Cavaradossi, para tenor lírico pleno. Su canto es de poca extensión, pero tiene dos magníficas arias- no demasiado difíciles- que hacen sea muy agradecido el papel para el cantante.

Como personaje resulta un juguete entre el amor de Tosca y la libido de Scarpia y, por tanto, no es más que una pobre víctima. No obstante lo cual, se trata de un hombre honesto, cálido, de sentimientos nobles, con ideales políticos progresistas, que ama apasionadamente a Tosca.

FRAGMENTOS DESTACADOS
La obra, como ya se ha dicho, tiene un fluir continuo en casi toda la partitura, salvo las tres arias que vamos a comentar. Esto no quita para que sean unas de las más famosas de toda la historia de la ópera.

1.- Cavaradossi: “Recondita armonia”. Es un canto lánguidamente erótico, cuya melodía larga, sostenida, cálida, es repetida tras una corta intervención del sacristán. En ella compara al cuadro que está pintando de María Magdalena, con su enamorada y amante.


2.- Tosca: “Vissi d’arte (Viví del arte)”. Súplica hacia dios con reconvención incluida. Lamento que muestra una primera parte mezclada entre  dulzura y piedad y una segunda en la que el drama aparece de nuevo a través de una línea melódica a contratiempo.


3.- Cavaradossi: “E lucevan le stelle (Y lucían las estrellas)”. Este famoso “adiós a la vida” es un canto desesperado de alguien que morirá amando. Un recitativo en el que el clarinete desgrana el tema y nos sitúa en una época pasada cuando la pareja era feliz. En la repetición se cambia esta añoranza por el lamento.


DISCOGRAFÍA
Para el AUDIO, habiendo varios para elegir, nos inclinamos por este:
Tosca - Giacomo Puccini 
Año de grabación: 1976
Director...................... Colin Davis
Floria Tosca ………..  Montserrat Caballé 
Mario Cavaradossi ...  José Carreras 
Baron Scarpia ...........  Ingvar Wixell 
Cesare Angelotti .......  Samuel Ramey 
Sacristan ..................  Domenico Trimarchi 
Spoletta   ................... Piero de Palma 
Sciarrone   ................. William Elvin 
Un carcelero ………… William Elvin 
Un pastorcillo ……….  Ann Murray 
Orquesta: Royal Opera House Covent Garden
Coro: Royal Opera House Covent Garden
Grabado en estudio
Philips

Y para el VÍDEO se elige éste por aquello de los escenarios naturales:
Tosca - Giacomo Puccini
Año de grabación: 1976 
Director .................... Bruno Bartoletti
Floria Tosca ............  Raina Kabaivanska 
Mario Cavaradossi ..  Plácido Domingo 
Baron Scarpia .........  Sherrill Milnes 
Cesare Angelotti .....  Giancarlo Luccardi 
Sacristan .................  Alfredo Mariotti 
Spoletta   .................. Mario Ferrara 
Sciarrone .................. Bruno Grella 
Un carcelero............   Domenico Medici 
Un pastorcillo ..........  Plácido Domingo Jr. 
Orquesta: New Philarmonia
Coro: Ambrosian Singers
Grabado en estudio
Deutsche Grammophon