sábado, 29 de enero de 2011

LUCIA DI LAMMERMOOR (G. Donizetti)


De entre las anécdotas que me han pasado en los teatros, destaca una ocurrida en un ensayo general precisamente de la “Lucia”. Acomodado en mi asiento con mi acompañante, a nuestro lado estaba una mujer ya entrada en años, junto a otra señora que estimo sería su amiga o familiar.

Todo transcurría con normalidad. Empezó el espectáculo y ya se sabe que el último ensayo general, que es el único al que permiten asistir al público, se hace completo, con vestuario, decorados, etc.

Sólo se diferencia de una función normal en que el director musical o el director de escena, pueden interrumpir en cualquier momento, si hay algo que no les gusta, hasta que lo encuentren satisfactorio y en que, a veces, los artistas suelen reservar su voz para los espectáculos ordinarios.

Bien, la protagonista estaba cantando su aria más famosa, cuando suena un teléfono precisamente de la dama que estaba a mi lado. Y no sólo eso, hubo una conversación: “dime rápido que estoy en la ópera…. Que sí, que ya he comprado pan para la cena”. Toda la gente de alrededor nos quedamos asombrados de la poca consideración que estaba teniendo con los demás la buena señora, que abusaba, obviamente, de su edad.

Este no es un tema baladí. El mismo Riccardo Muti, afamado director de orquesta, paró una representación precisamente por este motivo y dejo cinco minutos de silencio en los que se mascaba en el auditorio la mala uva del susodicho.

Y la propia ABAO (Asociación bilbaína de amigos de la ópera), en los folletos que distribuye en cada representación, suele poner, de vez en cuando, los siguientes consejos:

1.- Nos permitimos recordarles que una repentina tos puede ser casi inaudible si se amortigua con un pañuelo en la boca, evitando así las correspondientes molestias a los artistas y espectadores.

2.- Les rogamos mantengan desconectados los teléfonos móviles durante la representación.

3.- Asimismo le recordamos que está prohibido fumar en las dependencias del teatro, salvo en la cafetería y en las terrazas.

Como dato curioso y sin que tenga que ver directamente, en los ensayos generales hay previamente un aviso por megafonía en el que se hace constar: “Se prohíbe silbar y patear a los artistas ya que no están obligados a cantar en plenitud de sus facultades, pues deben reservarse para la representación oficial”.

La trascendencia del asunto de los móviles, ha obligado a varios teatros a colocar ya, o pensar en hacerlo, inhibidores de frecuencia para impedir que funcionen los dichosos celulares, que son muy útiles pero, a veces, molestan.

ARGUMENTO
Normanno, capitán de la guardia del castillo, acompañado por otros sirvientes, busca a un intruso. El capitán le cuenta luego a Enrico, dueño de la fortaleza, que sospecha que el intruso es Edgardo, y que viene al alcázar para encontrarse con Lucia, la hermana de Enrico.

Cuando se descubre que la sospecha de Normanno era cierta, Enrico confirma el odio que siente por la familia de Edgardo y su determinación por terminar la relación entre él y Lucia.

Ésta espera a Edgardo y mientras, le cuenta a su sirvienta, Alisa, que ha visto el fantasma de una niña asesinada en ese mismo lugar por un celoso ancestro de los Ravenswood (familia rival de los Ashton y a la que pertenece Edgardo). Alisa ve en esa aparición un mal presagio y le advierte que debe desistir de ese amor.

Entra Edgardo y explica que por razones políticas debe partir inmediatamente a Francia. Él confía en hacer las paces con Enrico y casarse con Lucia, pero ante las dudas de ella de que su hermano acepte esto, ambos se comprometen y se intercambian anillos como símbolo de su voto.
Avanzan los preparativos para la inminente boda de Lucia y Arturo, el pretendiente oficial, y Enrico está preocupado por la decisión que pueda tomar ella en el último momento. Para disipar sus dudas, le muestra una supuesta carta escrita por Edgardo que prueba que la ha olvidado y que él ya tiene un nuevo amor.

Enrico deja a Lucia en manos de Raimondo, su capellán y tutor, quien intenta convencerla de que renuncie a su compromiso con Edgardo por el bien de su familia, y se case con Arturo.

El novio se presenta y Lucia actúa extrañamente, pero Enrico intenta convencer a los demás de que se debe a la muerte de su madre. Arturo firma el contrato nupcial, y Lucia hace lo mismo pero reticente.

Edgardo aparece repentinamente y amenaza a los presentes. Raimondo evita un enfrentamiento, y le muestra la firma de Lucia en el contrato. Él, indignado, la maldice y la fuerza a devolver el anillo de compromiso, lanzando las dos alianzas al suelo, antes de ser obligado a abandonar el castillo.

Enrico visita a Edgardo para retarlo a un duelo. Le menciona que Lucia ya está disfrutando la noche de bodas. Edgardo acepta el reto de pelear contra él más tarde, en el cementerio de los Ravenswood, cerca de la torre.

Raimondo interrumpe las celebraciones de la boda para comentar a los invitados que Lucia se ha vuelto loca y ha matado a Arturo, su reciente esposo.

Lucia aparece enloquecida y con su vestido manchado de sangre. Se imagina con Edgardo a punto de casarse. Enrico entra y al principio amenaza a Lucia pero luego se calma cuando se da cuenta de la locura de su hermana. Lucia sufre un colapso.

Edgardo piensa dejarse matar a manos de Enrico. Por Raimondo se entera de que Lucia se está muriendo; poco después, le dan la noticia que ella ha muerto. Edgardo se apuñala esperando unirse con Lucia en el cielo.

NOTA: Fuente principal del texto tomado de wikipedia

EL AUTOR
Gaetano Donizetti (1797/1848) era hijo de una modesta familia de Bérgamo, al norte de la península italiana.

Para aprender los rudimentos del oficio, tuvo que acogerse a las lecciones de caridad que impartía el compositor alemán Simon Mayr, de acreditada solvencia como autor de música operística.

Estrenó su primera obra a los veintiún años (Enrico di Borgogna) y desde entonces no paró de componer hasta completar un catálogo inmenso de setenta óperas, de las que verdaderamente famosas no llegan a la docena.

Sin pretender citarlas todas, señalaremos como más destacadas, desde luego la que nos ocupa pero además: “L’elisir d’amore “, “Don Pasquale” y La fille du Règiment” como óperas cómicas y como serias “Lucrecia Borgia”y “La favorita”, entre otras.

El autor logró varios éxitos parciales hasta que después de evolucionar en estilo hacia los planteamientos de la ópera romántica, consiguió su primer triunfo consolidado: “Anna Bolena”, de tema británico como también lo son “Maria Stuarda” y “Roberto Devereux”; las tres constituyen el llamado “ciclo Tudor”.

Retirado Rossini y muerto Bellini, fue Donizetti quien tomó el relevo de estar en el primer plano de la ópera italiana (téngase en cuenta que Verdi es algo posterior pues se llevaban veinte años). El compositor murió a los cincuenta y un años, con un deterioro mental notable como consecuencia de una sífilis adquirida en su juventud.

LA ÓPERA
Como se ha dicho, Donizetti adoptó el estilo romántico, consistente en la utilización de temas trágicos, sin recurrir al convencionalismo del “final feliz” y situando la acción en la Edad Media o el Renacimiento, por lo general en la Inglaterra de los Tudor o de los Estuardo.

Se basó con preferencia en temas extraídos del novelista ingles Walter Scott. Pero en general, sean o no de ese autor, contienen todos los tópicos románticos:

1.- El amor de los protagonistas no puede consumarse en este mundo y están, por tanto, condenados a un fin trágico.

2.- El ambiente es siempre de carácter caballeresco y de fondo histórico.

3.- Son inevitables las escenas en castillos y claustros de conventos, bosques tenebrosos y cementerios.

4.- La muerte de la protagonista suele ir precedida de un estado de enajenación o de locura, lo que justifica las más extraordinarias exhibiciones de virtuosismo vocal;

Este es el esquema de la ópera que nos ocupa y también es, con determinadas variantes, el del resto de sus óperas serias.

El libretista fue Salvatore Cammarano, hijo de pintor y hermano de compositor, llamado por el Teatro San Carlos de Nápoles para que se pusiera a las órdenes de Donizetti, con el fin de escribir una obra para finales del verano de 1835.

Dicho escritor era muy inexperto en trabajar para el teatro y sólo la urgencia del caso justificó su elección. Pero cuando “Lucia” resultó un rotundo éxito, se le consideró una celebridad pues, por aquel entonces, eran muy estimados los llamados “poetas teatrales”.

El libreto lo había escrito Cammarano partiendo de una novela de sir Walter Scott denominada “The Bride of Lammermoor- La novia de Lammermoor”.

La historia que relata esta narración, había ocurrido realmente en 1668 en el seno de una familia llamada Dalrymple, de las Tierras Bajas escocesas, y que eran vizcondes de Stair.

Lady Stair, que tenía fama de bruja, impuso a su hija un matrimonio forzoso cuyo desenlace fue sangriento, aunque no tanto como en la ópera: el novio quedó malherido y la infeliz novia, completamente enloquecida, murió pocas semanas después.

Estos hechos tuvieron un gran eco en la sociedad escocesa de la época existiendo algunas versiones en que dan por seguro una intervención sobrenatural. Pero lo más chocante es que un testigo presencial de la boda, afirmó que la novia había muerto por causas naturales. Esto induce a pensar en leyenda, creada en contra de la madre, que tenía mala fama en la región.

Como consecuencia de la publicación de la novela, que se difundió por toda Europa, existieron varias secuelas tanto literarias como operísticas.

El libreto reduce los personajes de la acción al mínimo, haciendo responsable de los hechos al hermano en lugar de la madre.

El autor tuvo mucho cuidado en no contravenir las costumbres establecidas en el reino de Nápoles que no autorizaba que escenas de muerte, suicido y asesinato, se hicieran a la vista del público.

Aún con todo se permitió una licencia cuando el protagonista se apuñala. Pero para mitigarla, es exhortado por el sacerdote Raimondo para que el suicida piense en el cielo, además de la rápida caída del telón final.

Donizetti pasó muchas dificultades para llegar a estrenar la obra: Tuvo que superar la autorización de la censura, la posible quiebra de la Società Teatrale que era quien había hecho el encargo y como consecuencia, los numerosos retrasos en la obra.

El estreno tuvo lugar el 26 de setiembre de 1835 en el Teatro San Carlos de Nápoles y constituyó un rotundo éxito, convirtiendo definitivamente a su autor como el compositor mas valorado de toda Italia.

Algunos comentaristas han observado la relativa semejanza entre “Lucia” y “Puritani” de Bellini: ambas óperas transcurren en Escocia; las dos narran el amor imposible de la pareja protagonista perteneciente a dos familias rivales; y tienen un parecido impulso melódico. “I Puritani” se estrenó en Francia en Enero de ese mismo año y no se conocía todavía en Nápoles por lo que no es probable que Donizetti copiara de Bellini.

LOS PERSONAJES
Como era costumbre en aquellos tiempos, Donizetti ajustó el papel de Lucia a las posibilidades de la artista que iba a cantarla, Fanny Tacchinardi-Persiani, una soprano ligera de extraordinaria capacidad vocal, con volumen considerable y apta para hacer trinos y agilidades.

Le dio libertad para que improvisara en los momentos culminantes de la obra y por ese motivo este rol resulta sumamente espinoso y algunas cantantes, al enfrentarse a èl, han tenido dificultades.

Lucia es la protagonista indudable de la ópera pues está más tiempo en escena al tener más intervenciones tanto en número como en duración. El papel es pues para una soprano ligera de coloratura.

Dramáticamente, Lucia es un ser sensible hasta la exaltación, aquejado de oscuros presagios y miedos. Si exceptuamos el dúo amoroso con Edgardo, no tiene en toda la ópera ni un respiro de felicidad ni de descanso. Su derrumbe psicológico viene a ser el resultado, casi lógico, de un estado anímico en creciente tensión. Ella sólo encuentra la paz y serenidad interiores en el último momento, cuando se entrega a las sombras de la muerte.

El papel de Edgardo fue interpretado el día del estreno por el tenor francés Gilbert Duprez, que posteriormente popularizaría el “do de pecho” ya que en aquellos tiempos, todavía se cantaba en falsete las notas agudas y sobreagudas. Debe tenerse en cuenta que la voz de tenor entonces, difería notablemente de la de nuestros tiempos.

Edgardo tiene una particella bastante menos extensa y comprometida y si se elimina su dúo con Enrico (como es habitual), aún menos. Debería corresponder a un tenor lírico, eliminando posible excesos veristas, movidos por las situaciones por las que pasa.

La concepción dramática de Edgardo puede definirse como un joven héroe, tormentoso en su pasión hasta el punto de precipitarse a abismos destructivos. Hace gala de su carácter patético y trágico en su última aria, cuando describe a Lucia como una criatura lúcida y angélica. El Edgardo de Donizetti, anticipa con la intensidad de su pathos a los grandes héroes tenoriles de Verdi.

El papel de Enrico, escrito para barítono lírico, es vistoso con un aria con cabaletta, al principio y un dúo muy notable con Lucia. Como el dúo con Edgardo no suele cantarse, el personaje queda prácticamente reducido a la nada después del sexteto.

El capellán de Lammermoor, Raimondo, es un papel poderoso e interesante para bajo. Su mediación en la primera escena le acredita como hombre de paz y su voz serena y profunda así lo sugiere en el aria, en la que equivocadamente le aconseja a Lucia que ceda. El error del sacerdote es fruto del engaño urdido por Enrico, por lo que su cargo queda siempre a salvo. Su presencia en el último cuadro es para seguir cumpliendo su función eclesiástica, aconsejando al suicida Edgardo, que piense en su salvación eterna.

FRAGMENTOS DESTACADOS
Como siempre, trataremos de seleccionar unos pocos momentos destacables. Sería mejor con música pero ya sabéis que no se puede. Debemos conformarnos pues con un único video que está colocado debajo de las imágenes de los compositores, cantado por la divina Callas.

1.- Aria y Cabaletta de Enrico- “Cruda funesta smania…….La pietade in suo favore- (Cruel y funesta inquietud.....La piedad en su favor)”: Separadas por un breve coro de cazadores entre aria y cabaletta, Enrico manifiesta en este fragmento su sorpresa ante los amores de su hermana con Edgardo, hijo de una familia enemiga. Decide pues ponerles fin.

2.- Aria y Cabaletta de Lucia- “Regnava nel silenzio….. Quando rapito in estasi- (Reinaba el silencio..... Cuando arrebatado por el amor)”: Tras un interludio previo para arpa y orquesta, Lucia entona una de las arias más famosas escritas para soprano.

3.- Dúo de Lucia y Edgardo- “Lucia perdona……” con su cabaletta “Verranno a te- (Llegarán hasta ti)”: Los amantes se separan: Edgardo debe partir para Francia. Ambos jóvenes se juran fidelidad e intercambian anillos.

4.- Dúo de Enrico y Lucia- Apresati Lucia…(Acercate Lucia)”: Enrico, mediante engaños, convence a su hermana de que debe casarse con Arturo.

5.- Sexteto con coro-“Chi mi frena in tal momento- (Quien me para en este momento)”: Es éste, sin duda, el mejor concertante de Donizetti, en el que, junto con el coro, intervienen los personajes de la obra. Esta página maestra recuerda los grandes concertantes de Mozart y anuncia los de Verdi. Edgardo interrumpe la ceremonia de boda de Lucia y la acusa de infidelidad.

6.- Escena de la locura- “Il dolce suono- (El dulce sonido)”: Punto culminante de toda la obra, está formada por un aria con cabaletta en la que destaca la flauta solista que actúa en dúo con la soprano.

7.- Aria y Cabaletta de Edgardo con coro- “Fra poco a me ricoverò…. Tu che a Dio spiegasti l’ali- (Dentro de poco me dará refugio....Tu que a Dios desplegaste las alas)”: Edgardo, desesperado al saber que Lucia ha muerto, se suicida pese a las advertencias de Raimondo.